Arquitectura y Didáctica

El aproximarse a través de la investigación a la explicación de los fenómenos educativos amplia y poner nuevas experiencias a disposición de la comunidad académica, para el desarrollo de su práctica

Hoy existe mayor conciencia entre los académicos, sobre la urgente necesidad de integrar aspectos pedagógicos en sus prácticas docentes. Esto, impulsado por la nueva demanda, que provoca el impacto que ha tenido para el sistema educativo y para el patrimonio intelectual de los propios académicos, el uso masivo que los medios que ponen a disposición de los estudiantes gran parte del conocimiento almacenado.

Sin embargo, y a pesar de los importantes cambios que se observan en el sistema de educación superior, la mayoría de los docentes, han tardado en asumir este desafío. Esto, se debe a que, por un lado, la vieja práctica docente utilizada en los Talleres, del maestro y el discípulo, -la transmisión del conocimiento empírico del profesor al inexperto aprendiz-, y por otro lado, la creciente especialización de docentes con una alta experticia alcanzada en el campo de la investigación disciplinar, no se muestran necesariamente interesados en los aspectos pedagógicos, indispensables para la difícil tarea formativa de los jóvenes estudiantes del mundo de hoy.

Las Reformas Educativas actuales, que hoy colocan en el centro del proceso al estudiante, son una buena excusa para reformar instituciones y docentes, donde podemos hablar del profesor como creador de una nueva cultura en el marco de un nuevo modelo de aprender a aprender. Por tanto la preparación del docente en una didáctica fundada en el cambio de paradigma, es el reto para la superación y perfeccionamiento de los métodos tradicionales de enseñanza, donde deberá colocar como protagonista al estudiante, creando los vínculos entre el conocimiento y su experiencia, para alcanzar las competencias profesionales de salida.

“La enseñanza del futuro ha de utilizar contenidos (formas de saber) y métodos (formas de hacer), como medios para desarrollar capacidades (herramientas mentales) y valores (tonalidades afectivas). Y quien selecciona los contenidos y métodos y los orienta al desarrollo de capacidades y valores no es ni más ni menos que el mediador” (Diez y Román 2001: 7)

Para aproximarse a este nuevo paradigma educacional, y como parte de esta necesaria capacitación del cuerpo docente en las materias relacionadas con la pedagogía, es preciso avanzar en la comprensión de la manera en que se producen los procesos de asimilación del conocimiento y los enfoques alternativos que han enriquecido la discusión sobre la investigación educativa, que contraponen el enfoque Positivista-Cuantitativo y el enfoque Alternativo-Cualitativo, como origen a las nuevas tendencias contemporáneas. (Altabef, 2001: 17-25)

Según Altabef, es necesario desarrollar teorías acerca de la práctica educativa, como la investigación-acción, que arraiguen en terreno las experiencias concretas y las situaciones de quienes practican la educación, permitiendo enfrentarse a los problemas educacionales a que tales experiencias y situaciones dan lugar. Es decir un estado permanente de reflexión del hacer académico, que permita retroalimentar la misma práctica docente.

Si el nuevo paradigma ubica al estudiante en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje, ¿cómo debe ser asumida esta condición en los procesos pedagógicos? ¿Qué significa para el estudiante de Taller esta nueva condición? ¿Cuál debería ser el rol del docente?, y ¿cómo afecta esta nueva relación a la práctica del Taller de Diseño Arquitectónico?

Sin duda, estas interrogantes, también requieren de una aproximación a la comprensión del aprendiz, como sujeto de formación y un mejor entendimiento sobre cómo se desencadenan los procesos de internalización del conocimiento, la comprensión de como es y cuál es el entorno del actor principal.

“Saber quiénes son los jóvenes que llegan a las aulas de las universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica, no es sólo una necesidad, sino un deber para una educación que quiera reconocerles un protagonismo. No conocer a los estudiantes, muchas veces —y a pesar de las mejores intenciones— hace imposible lograr un adecuado trabajo con ellos.” (Baeza, 2005: 27)

De igual modo, junto con la necesaria experticia del docente en contenidos disciplinares, es necesario reflexionar sobre las condiciones necesarias del entorno donde se desarrolla este nuevo proceso de enseñanza-aprendizaje.

“Recordemos que un aprendiz, como actor del aprendizaje, aprende en un escenario y por ello entendemos que actor y escenario son complementarios, por lo que defendemos un nuevo paradigma cognitivo” ” (Diez y Román, 2001: 7)

Desde la práctica docente y mediante una investigación crítica de la misma, se debe contribuir en la construcción de herramientas metodológicas, que apoyen el diseño de estrategias docentes en el Taller de Diseño Arquitectónico.

Por su naturaleza creativa -de pensamiento divergente-, el proyecto arquitectónico es un proceso complejo y único, que involucra aspectos creativos y técnicos, donde el conocimiento y la intuición son dimensiones que dependen de los valores construidos por cada persona, influenciados por el momento y el medio en el cual se desarrollan. El acto de proyectar, considera aspectos sociales propios del estudiante, que se reflejan en la aproximación y uso del conocimiento adquirido, el usos de la intuición en las decisiones, la autonomía en la experiencia de aprendizaje y que también considera aspectos propios de entorno -el escenario- donde se desarrolla la experiencia docente, como son el espacio físico, el número de estudiantes, el año donde se desarrolla la experiencia, los objetivos definidos para el Taller, los recursos y estrategias pedagógicas utilizadas, etc.

Este planteamiento, reconoce como premisa ontológica, la multiplicidad de realidades que individual y socialmente son construidas en, también, una multiplicidad de entornos físicos y culturales. Específicamente, una multiplicidad de estudiantes, reconocibles como seres socialmente únicos y altamente complejos a la vez. Por tanto, reconoce que en los procesos de enseñanza, es muy difícil llegar a concluir en leyes o reglas que definan y se reduzcan a una verdad objetiva y absoluta. La subjetividad e interpretación del autor tienen espacio en el desarrollo y los resultados de este camino, como manifestación de una manera de comprender y enriquecer el discurso pedagógico.

A sí mismo, comprender como el estudiante aprende, puede llegar a ser una poderosa herramienta a utilizar en los procesos de proyecto que obliga a considerar en el diseño de las estrategias didácticas del taller. Esto puede impactar positivamente en:
-    La motivación de los estudiantes,
-    Los logros de aprendizaje.
-    La definición vocacional de los estudiantes.
-    El incremento de la autonomía y empoderamiento de los estudiantes.

El aproximarse a través de la investigación a la explicación de los fenómenos educativos, no busca generalizar conclusiones o reglas, que vayan a ser necesariamente útiles para la actividad docente y su aplicación en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Lo que se espera, es ampliar y poner nuevas experiencias a disposición de la comunidad académica, para el desarrollo de su práctica y las implicancias de la buena didáctica en el proceso de aprendizaje de los estudiantes.


Roberto Burdiles Allende
Concepción, 2015

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